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Bebé lactante de 6 semanas se enferma y muere días después de que su madre se vacunara con Pfizer

 Un bebé lactante de seis semanas se enfermó inexplicablemente con fiebre alta después de que su madre recibió la vacuna Covid de Pfizer y terminó falleciendo semanas después.

El bebé tenía cóagulos de sangre en sus “arterias severamente inflamadas”, según un registro del VAERS, el servicio de notificación de efectos adversos del Centro de Control y prevención de enfermedades (CDC) de EE. UU.

El bebé falleció el 17 de julio, dos semanas después de recibir la primera dosis de la vacuna de Pfizer. 

Su madre, una mujer de 36 años de Nuevo México, explicó los sucesos  en su registro del VAERS.

Todo comenzó con una fiebre alta del bebé dos semanas después de la vacunación. Luego le comenzaron a administrar antibióticos intravenosos por una supuesta infección bacteriana.

“Sin embargo, nunca encontraron ninguna bacteria específica, y llamaron a su diagnóstico sepsis de cultivo negativo. Al final de su estancia en el hospital, dio positivo en la prueba del rinovirus”, explicó la mamá.

“Tras 14 días de tratamiento con antibióticos, estuvo en casa durante una semana, pero presentaba síntomas extraños (por ejemplo, párpado hinchado, erupciones extrañas, vómitos). Lo llevé de nuevo al hospital el 15 de julio, donde presentó lo que llamaron una enfermedad de Kawasaki atípica”, agregó en su descripción.

Luego contó que finalmente falleció poco después por coágulos en sus arterias gravemente inflamadas. 

La madre cuestionó directamente el papel de la vacuna y la proteína de la espiga en el fallecimiento de su hijo lactante.

“Tengo curiosidad por saber si la proteína de la espiga podría haber pasado por la leche materna y haber provocado una respuesta inflamatoria en mi hijo. Dicen que la enfermedad de Kawasaki se presenta de forma muy similar al Síndrome Inflamatorio Multisistémico en niños que están viendo en las infecciones post Covid”, se pregunta la madre.

“Sin embargo, si saben que los anticuerpos pasan por la leche materna como algo bueno, entonces por qué la proteína de la espiga no pasaría también por la leche materna y podría causar problemas”, agregó.

La enfermedad de Kawasaki afecta sobre todo a los niños pequeños, es extraña y ocurre cuando el sistema inmunitario ataca a los vasos sanguíneos por error. Los investigadores no saben completamente la razón de esto. Pero cuando ocurre, los vasos sanguíneos se inflaman y pueden estrecharse o cerrarse.

Las vacunas de ARNm (ARN mensajero) para COVID-19 -como las de los laboratorios Moderna, Johnson & Johnson y Pfizer- se inyectan en el músculo de la parte superior del brazo. Una vez que el ARNm está dentro del cuerpo, las células musculares siguen las instrucciones genéticas que les indicarían cómo producir la proteína de pico (una pieza pequeña del virus COVID-19) que en teoría serviría para generar anticuerpos contra el virus.

Un pequeño estudio del mes de julio, sugiere que no quedan rastros de ARNm en la leche materna. Sin embargo, los mismos investigadores afirman que se necesitan más datos para estimar mejor el efecto de las vacunas en la lactancia.

“La leche no contiene el ARNm en sí”, encontraron los investigadores en sus análisis de 13 muestras de leche materna de siete mujeres vacunadas. 

La Organización Mundial de la Salud recomienda que las madres que amamantan se vacunen contra COVID-19 y no recomienda dejar de amamantar después. 

Sin embargo, muchas madres han rechazado la vacunación o han dejado de amamantar debido a la preocupación de que la vacuna pueda alterar la leche materna. 

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