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Denuncian a la Universidad de Stanford por hacer experimentos con dedos de bebés abortados y ratones

Una denuncia federal presentada el martes contra la Universidad de Stanford, California, incluye detalles inquietantes sobre cómo los científicos están usando los dedos de los bebés abortados, y otras partes del cuerpo, en experimentos financiados con impuestos de los contribuyentes.

Una asociación sin fines de lucro presentó la denuncia federal que alega que la Universidad de Stanford  no reveló los fondos para la investigación que involucra tejido fetal humano y animales, un problema generalizado, argumenta la asociación, que deja a los contribuyentes en desconocimiento de sus aportes en experimentos controvertidos.

Según reportó Fox News, la denuncia acusó a la universidad de no revelar la financiación que recibió de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) para la investigación. 

“Cuando los científicos financiados por los NIH implantan dedos y fémures de fetos humanos abortados en ratones jóvenes y mantienen en secreto sus gastos, lo llamamos un mal uso y grosero del dinero de los contribuyentes”, declaró la organización denunciante.

Acorde a lo reportado en la denuncia, la Universidad de Stanford violó la Enmienda Stevens, una ley federal que requiere que los beneficiarios de subvenciones de los NIH revelen “el porcentaje y la cantidad en dólares de los costos totales del programa o proyecto financiado con dinero federal” en comunicados de prensa y otras publicaciones.

En informes antiguos de la Universidad, se ha declarado el uso de financiación proveniente de los NIH para realizar experimentos sobre la regeneración del cartílago humano en las articulaciones y la identificación de las células madre del esqueleto humano. 

Los comunicados de prensa publicados por la universidad en 2018 y 2020 describen cómo los científicos de Stanford implantaron tejido humano de bebés abortados en ratones para estos experimentos.

El año pasado, Charles KF Chan, profesor asistente de cirugía en la Universidad de Stanford, anunció que gracias a los experimentos había encontrado una manera de restaurar el cartílago humano y que el éxito de la investigación fue “extremadamente gratificante”.

“El cartílago tiene un potencial regenerativo prácticamente nulo en la edad adulta, por lo que una vez que se lesiona o desaparece, lo que podemos hacer por los pacientes ha sido muy limitado”, dijo Chan. “Es muy gratificante encontrar una manera de ayudar al cuerpo a regenerar este importante tejido”.

Según el informe de los investigadores que fue presentado en la denuncia sobre los experimentos, los científicos “obtuvieron 14 muestras de fetos humanos” provenientes de StemExpress, una empresa de California que se presenta como un centros de recolección de células madre y bio especímenes, la cual se enfrentó a una investigación del Congreso estadounidense por supuestamente vender partes del cuerpo de un bebé abortado.

“Las muestras tenían edades comprendidas entre las 10 y las 20 semanas de gestación sin restricciones de raza o género. La obtención y el manejo de las muestras fetales se realizaron de acuerdo con las pautas establecidas por la Junta de Revisión Institucional ”, indica el informe.

Las críticas de las organizaciones pro vida y legisladores conservadores no tardaron en llegar, reclamando una mayor transparencia en este tipo de investigaciones.

El senador estadounidense Joni Ernst, republicano por Iowa, siendo entrevistado por Fox News criticó los experimentos como “poco éticos” e instó al Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos a investigar lo sucedido.

Además advirtió que los contribuyentes en Iowa, y en todo el país, tienen derecho a saber con exactitud cómo se gastan los dólares que los contribuyentes gastaron en impuestos.

Más allá del hecho que los fondos asignados no fueron declarados para los fines utilizados, los sectores defensores de la vida que combaten la industria del aborto, sostienen que el uso de tejido fetal abortado bajo ningún punto de vista debería ser utilizado para este tipo de experimentos macabros, violentos e innecesarios. Y mucho menos financiados por los contribuyentes, los cuales la mayoría se opondría a este tipo de prácticas.

Fuente: Bles

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