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El futuro del trabajo es emocional

Entramos al enlace de la reunión virtual pero aún no llegaban todas las personas de la compañía con la que nos reunimos; nos presentamos y luego hubo un silencio incómodo, para llenar el espacio preguntamos:

– Nosotros nos decimos ranas, ¿ustedes como se llaman?

– “Miserables”, contestaron.

¿Por qué en compañías con excelentes beneficios y prestaciones hay personas que se sienten “miserables”?

En un mundo donde el trabajo es menos sobre acciones mecánicas repetitivas y productividad y más sobre colaboración e innovación, reconocer e integrar tanto los sentimientos de las personas de nuestros equipos, como los nuestros, es más importante que nunca.

Conforme vamos adoptando nuevas formas de trabajo, más colaboración significa nuevos retos, y exigir soluciones innovadoras trae consigo mayor miedo al fracaso y más inseguridad creativa. Aquí es donde la seguridad psicológica toma un rol esencial en las culturas organizacionales ya que permite que las personas tomen riesgos, expresen sus opiniones y abran la puerta a una resolución de problemas más creativa.

Así como diseñamos propuestas de valor para nuestros clientes, es momento de enfatizar la congruencia y voltear a ver a nuestro cliente interno: quienes colaboran en la organización. La seguridad psicológica es parte de esta propuesta de valor y lo que diferencia a las organizaciones en el mercado. Cuando busquemos generar una experiencia mágica para los clientes, debemos generar lo mismo internamente.

¿Quién dijo que las emociones y los negocios van por separado? Al contrario, las organizaciones funcionan como un organismo que vive y respira. Reconocerlo ayudará a diferenciarse en el mercado, tanto laboral como comercialmente.

Los líderes de organizaciones que esperan distinguirse en el mercado por la colaboración e innovación deben estar abiertos a reconocer que las emociones son parte de la ecuación.

Al trabajar en el ámbito del diseño organizacional con compañías de diferentes sectores, hemos identificado un grupo de cualidades que debes ofrecer en tu propuesta de valor para quienes integran tu equipo, enfocadas a  ayudar a calificar el estado actual de tu organización y definir metas alcanzables.

Es hora de conocer cómo se siente trabajar en tu organización mediante una exploración de las seis áreas a continuación, las cuales evidencian lo que necesitan las personas del equipo y cómo se deberían sentir al respecto:

Crecimiento

Necesidad: progreso y desarrollo personal.

Emoción: sentirse con motivación.

Equidad

Necesidad: que me traten de manera justa y que las demás personas también sean tratadas de manera justa.

Emoción: sentirse en consideración.

Reconocimiento

Necesidad: recibir reconocimiento individual.

Emoción: sentir valoración.

Ambiente

Emoción: sentirse con respaldo y apoyo.

Naturaleza del trabajo

Necesidad: ver la contribución que estoy haciendo.

Emoción: sentir compromiso.

Equipo

Necesidad: ser parte de algo más grande que yo.

Emoción: sentir inspiración.

“Mientras que todas estas necesidades son importantes, diferentes personas priorizan de diferentes maneras. Al entender cuáles son más importantes para tu equipo, puedes ajustar tu propuesta de valor alrededor de una o dos necesidades clave en vez de tratar de hacer todo para todas las personas”, menciona Linda Quarles, de Activación Organizacional en frog.

Aunque tu propuesta sea más fuerte en ciertas áreas no debes descuidar las demás. Por ejemplo, quienes colaboran pueden sentir mucho orgullo de trabajar para una organización de renombre, pero también pueden sentir que se les valora poco o no se les compensa lo suficiente –o viceversa–, como en la historia del principio de este artículo.

Las emociones durante el trabajo pueden tener un impacto serio en la salud emocional y física del equipo. El estrés, la ansiedad y el burnout son síntomas reales de una propuesta de valor débil o desbalanceada. Las consecuencias pueden ir desde la inseguridad personal y la ansiedad, a la falta de sueño, depresión y enfermedades relacionadas con el estrés.

Todas estas generan bajo rendimiento en el trabajo, desconexión, rencor, cinismo, desprendimiento, pérdida de la motivación, insensibilidad y, eventualmente, que las personas que colaboran contigo comiencen a buscar nuevas oportunidades.

Cuando existe seguridad psicológica, las personas deberían experimentar sentimientos que les hagan saber que sus dudas, comentarios, preocupaciones, e incluso errores, son válidos. De hecho, en un estudio llevado a cabo por Google para identificar cómo se compone un buen equipo de trabajo, la seguridad psicológica se coronó como el elemento más importante dentro de un equipo exitoso.

Aunque es imposible controlar los sentimientos de tu equipo, puedes comenzar escuchando y proponiendo maneras de orientar la dinámica hacia un lugar más positivo.

Luis López, Lulo, es Design Director en frog, consultora líder en diseño, innovación y estrategia.*

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

Fuente: Forbes

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