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El régimen chino se convierte en el gran usurero firmando contratos secretos con países pobres

El líder chino Xi Jinping (captura de foto: /@lavozpopuli1/Twitter)

Los términos de los acuerdos crediticios del régimen chino con los países en desarrollo son misteriosamente reservados y ocultan condiciones leoninas. Entre otros polémicos requisitos, obligan a los prestatarios que den prioridad al reembolso de los bancos estatales chinos antes que a otros acreedores, mostró el miércoles un estudio en base a más de 100 contratos firmados entre el régimen chino y naciones en vías de desarrollo.

El conjunto de datos, fue compilado a lo largo de tres años por AidData, un laboratorio de investigación de EE. UU. en el College of William & Mary. Acorde a lo reportado por la agencia de noticias AP News, la base de datos comprende más de 100 contratos de préstamo chinos con 24 países de ingresos bajos y medianos, algunos de los cuales padecen una creciente carga de deuda tras las consecuencias de la pandemia provocada por el virus PCCh.

El régimen chino se convirtió en los últimos años en el mayor acreedor del mundo y representa el 65% de la deuda bilateral oficial por valor de cientos de miles de millones de dólares en África, Europa del Este, América Latina y Asia. 

El principal objetivo del negocio como prestamista del régimen chino, son los países en vías de desarrollo o subdesarrollados. Por lo analizado en los contratos y las evidencias de los últimos años, el negocio del régimen no es sólo el generado a partir de las tasas de interés por los préstamos de dinero, sino las condiciones que se exigen a cambio de éstos, las cuales van desde imposición de compras a empresas chinas hasta la creación de bases militares o centros de investigación en diversas zonas de interés. 

Por otro lado, las condiciones impuestas por el régimen, es mucho más factible que sean aceptadas por países empobrecidos, los cuales por lo general tienen mayores tasas de corrupción política y la necesidad de recibir los flujos de capital también los lleva a aceptar condiciones irrisorias. 

Los investigadores de AidData, el Centro para el Desarrollo Global (CGD) con sede en Washington, el Instituto Kiel de Alemania y el Instituto Peterson de Economía Internacional compararon los contratos de préstamos chinos con los de otros prestamistas importantes para producir la primera evaluación sistemática de los términos legales de los préstamos del régimen chino en el exterior. 

Su análisis concluyó que existen varias características inusuales en los acuerdos y que impusieron herramientas contractuales extremas para aumentar las posibilidades de reembolso, dijeron en un informe de 77 páginas.

Las herramientas contractuales incluyen cláusulas de confidencialidad que buscan evitar que los prestatarios revelen los términos de los préstamos, acuerdos de garantía informales que benefician a los prestamistas chinos sobre otros acreedores y promesas de mantener la deuda fuera de las reestructuraciones colectivas, que los autores denominan cláusulas de “no Club de París”. Además, los contratos también dan un margen sustancial para que China cancele préstamos o acelere el pago.

No es la primera vez que el sistema crediticio del régimen chino recibe críticas. El centro de estudios internacionales Gatestone Institute también cuestionó las llamadas “deudas-trampa”, con las cuales el Partido Comunista de China (PCCh) concede préstamos a países pobres para luego someterlos permanentemente.

Algunos de estos paquetes bilaterales parecen haber sido ideados para encerrar a Estados ya empobrecidos en reinos de vasallaje económico permanente de China”, señaló la entidad en un informe publicado en 2020. 

En este sentido, el PCCh estaría utilizando la iniciativa la Franja y la Ruta con fines estratégicos, políticos y económicos para  convertir a los países en dependientes suyos, cambiando el orden democrático establecido por otro “dominado únicamente” por él.

Aunque la iniciativa de la Franja y la Ruta se ideó originalmente para dinamizar el intercambio comercial con Europa, el líder chino Xi Jinping la orientó hacia la ayuda económica para todos los países a lo largo de la ruta,  para saltar más tarde a muchos otros países fuera de la misma. 

Además de lograr dominio económico, el PCCh obtendría el silencio de los países deudores frente a las terribles violaciones a los derechos humanos perpetrados por aquel.

Fuente Andrés Vacca – BLes.com

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