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Familia prefiere renunciar a ver a sus parientes antes que someterse a los falsos mandatos del gobierno

La familia Ebert es una de las tantas que se están revelando a las restricciones y medidas impuestas por los estados debido al Virus PCCh, asegurando que como católicos tradicionales, se niegan a doblar la rodilla ante las narrativas del gobierno que creen que son falsas y los están conduciendo hacia el comunismo.

El medio Life Site News entrevistó a Albert Ebert y a su esposa Andrea, residentes en EE. UU., quienes aseguraron que están decididos a seguir sus convicciones, aunque eso implique un alto costo, como el que Albert no pueda regresar más a su Alemania natal antes que tener que llevar una mascarilla en el vuelo, y mucho menos aceptar la vacuna COVID-19 (Virus PCCh).

“Creo que no se trata solo de COVID”, dijo André, que creció en la Alemania Oriental socialista. “También es lo que está pasando políticamente en este momento. Me parece que estamos en una trayectoria hacia el comunismo”, agregó.

Ebert, y su esposa Andrea, son padres de seis hijos y de uno más que está en camino. Ellos comentaron durante la entrevista que no se colocarán la vacuna del virus chino, ni permitirán que sus hijos la adquieran, y también aseguraron que no utilizarán la mascarilla.

“Si está sano, no tiene que preocuparse por el virus”, dijo la André en referencia a sus hijos,  asegurando que prefieren tomar riesgos por el virus en lugar de con la vacuna experimental. Incluso declaró que saber cómo se fabrica la vacuna COVID-19 hace que alguien esté moralmente obligado a rechazarla.

A los Ebert les ha costado encontrar la voluntad de aceptar lo que el Estado decida imponer entre los estadounidenses de hoy. “Nadie quiere desautorizar. Cuando entras en el supermercado, todo el mundo lleva máscaras”, dijo.

“El gobierno hace lo que los ‘científicos’, las autoridades, nos dicen que hagamos, y las personas lo siguen”, continuó André, y en su opinión la gente está “como un grupo de zombis”  haciendo lo que el gobierno les dice. “Te sientes fuera de lugar si no llevas una máscara, la gente te mira”, agregó.

Entre tanto su mujer Andrea aseguró que saber la verdad, hace que uno sea casi “inmune” a la propaganda y libre de miedo, y comentó que les era difícil llegar a las personas que no siguen las filosofías de salud de la familia, porque “están absorbidos por este mundo de miedo y mentiras”.

Pero para ella es muy importante encontrar a las personas con ideas afines, y la única manera es siendo abiertos y “decir la verdad”.

“Casi siento que tenemos la obligación moral de comenzar a compartir y hablar, y cuanta más gente hable, nuestras convicciones serán más fuertes”, dijo Andrea.

Tanto André como su esposa son Chef profesional, y según explicaron, los restaurantes debido a las imposiciones de las mascarillas, están requiriendo que el personal las use. Y contaron también que se han visto obligados a tomar la decisión de no regresar a Europa, la meca de muchos profesionales de la gastronomía, gracias a los mandatos de máscaras de las aerolíneas.

Sin embargo Andrea comentó con respecto a esto que ha descubierto que no le tienta en absoluto renunciar a sus convicciones solo para volver a Europa.

“Europa está mucho peor que Estados Unidos”, dice.

“Ha perdido todo su atractivo, todo su sabor y atractivo por culpa del sistema de esclavitud [del establishment]”, continuó, y aseguró que ella no quiere tener nada que ver con ello.

Fuente: Vanesa Catanzaro – BLes.com

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