10 de abril de 2021

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Inteligencia cubana espía y desestabiliza España con ayuda de Podemos

Es una “intensa labor de activismo político e infiltración en la izquierda española, la ultraizquierda y muy especialmente en los grupos violentos independentistas catalanes y vascos, a través de la Federación de Asociaciones de Cubanos Residentes en España (FACE), liderada por Gustavo de la Torre Morales”. Así, con nombres y apellidos, con instituciones involucradas y lugar de operaciones, el diario ABC de España afirma que la inteligencia cubana actúa en el país con ayuda, entre ella, la que le provee Podemos, el partido del ahora exvicepresidente Pablo Iglesias.

Las relaciones de Gustavo de la Torre Morales, residente en España desde hace al menos una década, y su mano derecha, Ana Posada Lee –ambos al frente de la Asociación de Cubanos Residentes en Cataluña– son “constantes y fluidas” con la Candidatura de Unidad Popular, Esquerra Unida i Alternativa (EUiA) y los Comités de Defensa de la República (CDR).

El euodiputado de Vox, Hermann Tertsch, agrega que además «escriben guiones orquestando campañas»  y que «el G2 cubano está no ya en la izquierda radical sino en el Gobierno».

Cercanos y desestabilizadores 

Para ABC, las estrechas relaciones que mantiene el aparato de la Cuba castrista con los radicales de España “desde hace años” propician la desestabilización en las calles y de las instituciones de Cataluña.

La dictadura de La Habana actúa como “parte interesada y activa de la revuelta” que contra el orden constitucional protagonizan formaciones como la Candidatura de Unidad Popular o movimientos como los Comité de Defensa de la República, inspirados en la propia arquitectura del castrismo.

En el escenario también se suma a Venezuela, que en manos del régimen de Nicolás Maduro, actúa como la “raíz ideológica y financiera de los promotores de lo que hoy es Unidas Podemos”.

Según el medio, “mirar para otro lado e ignorar el papel que desarrollan los agentes del régimen de La Habana en España –de Cataluña a la Comunidad Valenciana– quizá sea lo más cómodo para el Gobierno de Sánchez».

Sin embargo, la salida de Iglesias de La Moncloa podría cambiar este panorama y provocar que los servicios de inteligencia ya no tengan inconvenientes para contar lo que ocurre en la Embajada de Cuba.

Secreto a voces 

Que el régimen cubano espía es un secreto a voces. Sus embajadas y consulados sirven de centros de operaciones a la amplia red que la Dirección de Inteligencia del Ministerio del Interior despliega en distintos países para obtener información de interés para La Habana.

Una información vital para manejarla a favor de su sobrevivencia en el poder o influir en decisiones internacionales importantes, afirma ADN Cuba.

De ello, en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ibérico están “muy al tanto” pero “no se libra una guerra frontal contra el asunto porque La Habana y Madrid mantienen relaciones diplomáticas plenas y reconocer que Cuba espía en España es un asunto muy embarazoso”

Pero es un hecho que “España es uno de esos países en los que están desplegados los brazos del espionaje antillano”.

Evidencias públicas con escándalo

La evidencia más reciente del espionaje cubano es la revelación pública de la existencia en territorio español de agentes castristas.

Un matrimonio con una hija son los más recientes al descubierto. Los tres gozaban de residencia legal desde 2012 y mantenían un expediente intacto, sin antecedentes policiales. Eran cubanos ejemplares, pero espías.

Cuando la pareja solicitó la nacionalidad, su papel les arruinó los planes. La noticia corrió y escandalizó al país. La Audiencia Nacional confirmó la decisión del Ministerio de Justicia de denegarles su solicitud pese a que residían desde 2012 por “razones de seguridad nacional”.

Durante el trámite del expediente de naturalización, el CNI alegó que la ciudadana cubana, de 38 años, se dedicaba a «distintas actuaciones en favor de los oficiales de inteligencia de alto nivel asentados en España”, al igual que su marido.

De eso hay constancia. Informes demuestran su asistencia a reuniones de diferente índole del interés de la inteligencia cubana desde 2010 hasta el año pasado.

Una década sin ser detectados. Y no es el único caso. En abril de 2016, el servicio secreto manifestó que vigilaba a un empresario cubano, asentado en Valencia desde el año 2000, por haber pasado informes a oficiales de inteligencia cubanos destacados en el consulado de Cuba en Barcelona.

El empresario, formado en la escuela de Contrainteligencia de Cuba, no obtuvo la ciudadanía, al igual que el mencionado matrimonio por las alertas del CNI, el cual además detalló que éste espió a altos cargos de la Generalitat Valenciana con la ayuda de un periodista español.

Un centro de inteligencia

Si hay alguien que conoce la forma de operar de la dictadura cubana es su exagente Enrique García, quien fuera el oficial “Walter” de la Dirección de Inteligencia de la Isla hasta 1989.

Para él, “La Habana debe comprender que no puede seguir trabajando con impunidad en las calles de España” y además advierte que “aquellas figuras amigas de la dictadura cubana en el Gobierno español también deberían comprender que por defender y apoyar a ese régimen, su país no deja de ser visto como objetivo de penetración e influencia por los servicios cubanos”, divulga  CiberCuba.

De hecho, considera que desde los años 60, España es “el centro de la inteligencia cubana más grande en toda Europa occidental”.

Llegar a ese nivel ha sido posible porque la inteligencia cubana “siempre trabaja en la penetración de partidos políticos de toda orientación ideológica” para alcanzar instituciones, medios de comunicación, universidades y hasta el mismo Congreso.

En todas partes 

“No existe un estamento importante de la sociedad española que no sea blanco del trabajo de la inteligencia cubana”, sostiene el exagente. Parte de su visión se basa en que los espías de Cuba en Europa occidental están empeñados en “reclutar agentes” e “influir en los medios para que actúen a favor de los intereses de Cuba, lo que tiene como objetivo final la propia desestabilización de la democracia española”.

Así de claro lo tiene García. Y en ese ajedrez de operaciones que de nuevo ABC difunde, se confirma que para el régimen castrista, España es «un punto de escala de agentes en terceros países” y además un enclave importante para “la recepción de documentación falsa y para contactos de larga duración con agentes cubanos en otras naciones”.

Fuente: Bles