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Las 4 vacunas COVID se deben suspender’: Concluye centro de evaluación de medicamentos francés

El Centro Territorial de Información Farmacéutica de Avis (CTIAP por sus siglas en francés), concluyó que ninguna de las cuatro vacunas que se están implementando en Francia son seguras o efectivas, dado que todas recibieron autorización de uso de emergencia con pruebas clínicas insuficientes, por lo cual exige la suspensión inmediata de las mismas. 

El CTIAP, que está vinculado al hospital público Cholet en el oeste de Francia, publicó recientemente un informe que muestra que las vacunas utilizadas contra virus PCCh no solo se sometieron a pruebas clínicas insuficientes, sino que la calidad de las sustancias activas, sus “excipientes, algunos de los cuales son nuevos”, y los procesos de fabricación son deficientes. 

El equipo de investigación es liderado por la Dra. Catherine Frade, reconocida farmacéutica, quien trabajó en datos públicos informados por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), en relación con las inyecciones de Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Janssen (Johnson & Johnson). 

El primer llamado de atención publicado en el informe es que todos estos productos solo tienen autorizaciones temporales de comercialización. Además, todos están sujetos a más estudios que llegan incluso hasta el 2024, lo que hará que sea casi imposible completarlos teniendo en cuenta la forma acelerada en que se están distribuyendo las vacunas.

En este sentido el CTIAP, advierte que todas las vacunas comenzaron a comercializarse y a aplicarse activamente en seres humanos antes de que se produjera la “prueba de calidad de la sustancia activa y del producto terminado”:

T​odos los laboratorios de fabricación obtuvieron plazos futuros para presentar sus estudios en este aspecto. Incluso a sabiendas que cuando sean presentados ya estaría gran parte de la población mundial vacunada. 

En resumidas cuentas, el informe no busca indicar que las vacunas son peligrosas, sino más bien que los conocimientos actuales no son los mínimamente válidos como para demostrar su efectividad y/o seguridad.

Las vacunas comenzaron a fabricarse y a aplicarse en medio de los ensayos de laboratorio, lo que implica que una alteración en los resultados durante los próximos meses podría invalidar cualquier ensayo previo, porque todavía se encuentran en período de investigación y adaptación. 

El informe traza un paralelismo interesante entre la producción de vacunas y la de automóviles. Preguntándose si nos imaginariamos factible poner en marcha una línea de producción de un nuevo automóvil y comenzar a comercializarlo sin que estén finalizados los estudios de calidad de cada una de sus partes y motor, incluidas las relacionadas con la seguridad, como sus frenos y sistemas eléctricos. 

La respuesta lógica es que no, entonces, ¿Por qué sí lo haríamos con las vacunas, una sustancia que pretenden que sea inoculada directamente dentro del cuerpo de todos los seres humanos del mundo?

El informe concluye diciendo: “La prudencia incluso dictaminaría que, en todos los países donde se han comercializado estas vacunas contra COVID-19, todos los lotes así ‘liberados’ deberían retirarse inmediatamente; y que estas MA que se han concedido deben suspenderse, o incluso cancelarse, con carácter de urgencia hasta nuevo aviso”.

 Fuente Andrés Vacca– BLes.com

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