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Portugal estrena el puente peatonal suspendido más largo del mundo: ¡516 metros!

Sito en el geoparque homónimo, el puente 516 Arouca es una joya de la arquitectura moderna, de 516 metros y no apta para cardíacos.

Situado en Arouca, en el distrito de Aveiro en Portugal, el ‘Ponte 516 Arouca’ es ahora el puente colgante peatonal más largo del mundo.

Con una longitud de 516 metros y una suspensión de 175 metros, el impresionante puente ha superado al anterior poseedor del récord, 494 metros: el puente Charles Kuonen en los alpes suizos.

Sito en el geoparque Arouca, reconocido por la Unesco y famosa por su turismo de naturaleza y actividades al aire libre, el puente 516 Arouca abrió sus puertas el 29 de abril último a los residentes del municipio y días atrás al público en general.

La construcción de acero del puente fue diseñada por el estudio portugués Itecons, conecta las orillas del río Paiva, un destino popular para el kayak y el rafting en la región.

Asimismo, se encuentra cerca de las pasarelas Paiva, un camino de madera que serpentea a través de 8 kilómetros el paisaje natural de la zona protegida.

Foto Ponte 516 Arouca.

Construido por la empresa Conduril, el puente toma la forma de una estructura de acero, sostenida por dos torres de hormigón en forma de V.

Su piso y las barandas laterales están hechas de rejillas de metal, que ofrecen vistas despejadas de las verdes montañas y el desfiladero rocoso.

Según experiencias, cada peatón tarda unos 10 minutos en cruzar y, según su sitio web oficial, “no es para los débiles de corazón”.

Los precios para visitar esta magnífica obra de la arquitectura oscilan en los 12 Euros, e incluso disponen de paquetes familiares que abaratan la experiencia. Puede consultar los precios aquí.

Foto Ponte 516 Arouca.

Puente 516 Arouca, sito en un lugar singular

Miembro de la red europea y global de geoparques, debido a su destacado patrimonio geológico, programas y proyectos educativos y promoción del geoturismo, el geoparque Arouca es uno de los más importantes de Europa y posee un perímetro de 329 kilómetros cuadrados.

Vale decir que el territorio que se convirtió en Arouca fue poblado por vestigios de tribus prehistóricas y fue en la ocupación romana donde aparecieron por primera vez las pruebas asociadas con el asentamiento.

A partir de excavaciones arqueológicas se sabe que la zona fue poblada tardíamente en la conquista romana de la Península Ibérica.

La existencia de minas de tungsteno en la región, ha atraído históricamente a empresas extranjeras de exploración minera.

Hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, en las inmediaciones funcionaron empresas mineras tanto inglesas como alemanas, que continuaron sus operaciones hasta la década de 1960.

Las ruinas de estas minas y numerosos pozos son visibles en las zonas de Alvarenga y Janarde, testimonio de la auténtica “fiebre del oro” asociada a la industria minera del país.

Fuente Forbes

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