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Proteína y entrenamiento ¿buena o mala para los huesos?

Muchas mujeres que hacen ejercicio consumen proteínas como parte de sus hábitos para estar en forma; sin embargo, existen mitos alrededor del impacto en los huesos de las dietas altas en proteína, un estudio del Journal of the International Society of Sports Nutrition despeja las dudas.

Contrario a lo que se temía, las dietas altas en proteína no tienen ningún efecto negativo en la salud ósea y existe evidencia de que consumirlas durante un año continuamente no perjudica la función renal o hepática, de acuerdo con un estudio del Journal of the International Society of Sports Nutrition, publicado por el sitio BMC.

El documento explica que “un nutriólogo que haya recibido una formación convencional, le podrá decir que una dieta alta en proteínas provocará una pérdida de la densidad ósea, este mito está totalmente alejado de lo que muestran los estudios más recientes”.

El estudio arrojó que 24 mujeres que realizan entrenamiento físico no experimentaron efectos nocivos sobre la densidad ósea, por lo que se determinó que no existe evidencia de que la ingesta alta de proteínas provoque daño a la salud ósea.

De hecho, las dietas altas en proteínas acompañadas de calcio disminuyen el riesgo de sufrir fracturas. Uno de los mitos más propagados sobre las dietas altas en proteínas es que disminuye la absorción de calcio y en consecuencia, la densidad ósea podría verse afectada provocando osteoporosis.

Las voluntarias, jóvenes de 18 a 25 años, consumieron 2.2 gramos al día de proteína durante un periodo de tratamiento de 6 meses y descubrieron que los biomarcadores para la formación de hueso estaban elevados, lo que se traduce en un aumento en la regulación del metabolismo óseo.

Otro de los malentendidos más comunes sobre las proteínas es que provoca daño en los riñones, sin embargo, en un estudio publicado en la revista Journal of Nutrition, arrojó que el consumo de proteínas no disminuye, más bien aumenta la función renal en personas sanas.

El análisis involucró a más de 1,300 voluntarios y ninguno tuvo afectaciones en la función renal al consumir una dieta alta en proteínas.

Todo con medida y equilibrado

“Quizás para observar un cambio en los parámetros óseos, se necesite una dosis mucho más alta”, arroja el estudio, por lo tanto, se puede estimar que el consumo de proteínas debe ser equivalente a la actividad física y una dieta rica en calcio.

La investigación actual demostró que la composición corporal y la masa ósea, no cambian a menos de que haya alteraciones mediante el ejercicio, lo que significa que aunque se consuma dietas altas en proteínas, los cambios corporales se verían reflejados después de un régimen físico constante.

Las mujeres que entrenan y consumen dietas de dosis diarias recomendadas de proteínas no experimentan efectos nocivos sobre la densidad o el contenido mineral óseo, por lo que la evidencia que desmienta esta afirmación, sigue siendo inexistente, no obstante, estas dietas son la clave para el cambio físico a través del entrenamiento, afirman expertos.

Fuente Forbes

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