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Realizaron persecuciones religiosas y tuvieron su debido castigo

La fe en los valores tradicionales y el bien común es un tema usual en todas las culturas. Especialmente en China, donde la cultura divina ha inspirado miles de años de civilización, ha habido innumerables historias en las que apreciar la virtud condujo a la salud y la prosperidad.

Sin embargo, de vez en cuando ha habido ejemplos de personas que descuidaron lo divino y dañaron imprudentemente a los inocentes. Sus malas acciones los llevaron a la destrucción.

A continuación se presentan algunos ejemplos de esto último, desde tiempos antiguos hasta la actualidad.

Juegos mortales de Wu Yi

De todos los reyes y emperadores de la historia de China, Wu Yi, de la dinastía Shang (que reinó de 1147 a 1112 a.C.), fue el único que murió a causa de un rayo. ¿Qué hizo para merecer tal destino?

Según los Shi Ji (Registros históricos), uno de los libros de historia más autorizados de China, Wu Yi fue despiadado y despreciativo. Fabricó una marioneta y la llamó «Divinidad». Después de ordenar a alguien que usara la marioneta para jugar al ajedrez con él, Wu Yi ganó. Luego insultó y humilló a la marioneta «Divinidad».

A Wu Yi le gustaba el tiro con arco e ideó un nuevo juego. Dio instrucciones para que se colgara a gran altura una bolsa de cuero con sangre de animal, para poder dispararle con una flecha. Cuando la bolsa se rompía, la sangre salía a borbotones. Wu Yi llamó al juego «disparar a lo divino».

En su 35.º año como rey, Wu Yi fue a cazar entre el río Amarillo y el río Wi. Un rayo lo hirió de muerte.

El costo de matar a los inocentes

El Taishang Ganying Pian (Tratado sobre la recompensa y el castigo), un libro taoísta de la dinastía Song, contiene varios casos en los que los funcionarios condenaron a muerte a monjes injustamente. Tanto los funcionarios que emitieron las órdenes como los que llevaron a cabo las ejecuciones tuvieron posteriormente consecuencias.

Li Ruoshui, un juez de Huainan (en la actual provincia de Anhui), una vez tuvo a su cargo un caso de robo en el que estaban implicados cinco ladrones. Uno de los ladrones dijo que un monje estaba involucrado en el incidente. Después de que los ladrones fueran ejecutados, Li encontró al monje, que afirmó que era inocente.

Como los ladrones ya estaban muertos y no había ninguna otra prueba contra el monje, Li podría haber dejado al monje en libertad. Sin embargo, Li creyó lo que el ladrón había dicho y condenó al monje a muerte por envenenamiento.

Un mes más tarde, el oficial de la prisión Li Neng gritó sin razón alguna: «Monje, no dependió de mí. Fue el juez Li Ruoshui quien me amenazó y causó tu muerte». A continuación, murió.

El juez asistente Liu Yuan murió al día siguiente.

Al tercer día, el propio Li murió.

Persecución religiosa moderna

Se dice en el Taishang Ganyi Pian:

La desgracia y las bendiciones no nos llegan sin razón, nos las causamos nosotros mismos.

Las consecuencias de las buenas y malas acciones son como la sombra, que sigue al cuerpo dondequiera que vaya.

Después de que el partido comunista chino tomara el poder hace varias décadas, los valores tradicionales fueron casi eliminados y la persecución de las creencias religiosas fue la norma. La persecución de Falun Gong, un sistema de meditación basado en los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia, comenzó en 1999.

Chen Yuanchao, juez del tribunal de Haikou, en la provincia de Hainan, juzgó a cuatro practicantes de Falun Gong el 12 de noviembre de 1999, y los condenó a hasta 12 años de cárcel.

Al ser el primer juicio del que se tiene noticia en el que se condenó a practicantes de Falun Gong, Chen y el tribunal fueron honrados con un premio de segunda clase por Luo Gan, entonces secretario del comité central de asuntos políticos y jurídicos.

Dos años después, a Chen se le diagnosticó un cáncer de pulmón y murió. Después de que se informara de ello en la televisión, algunos jueces responsables de casos de Falun Gong pidieron licencia por enfermedad y algunos quisieron cambiar de trabajo.

Chen no fue el único. Zou Bihua, vicepresidente del tribunal supremo de Shanghái, murió a los 47 años en diciembre de 2014 tras condenar a practicantes a la cárcel. Debido a que fueron torturados en prisión, algunos de estos practicantes acabaron discapacitados y otros perdieron la vida.

Chen Jingqiang, vicepresidente del tribunal de Kangping, en la provincia de Liaoning, también incurrió en un castigo kármico tras perseguir a Falun Gong. Fue despedido y condenado por soborno a tres años, con tres años de libertad condicional. En agosto de 2014, salió a pescar y fue alcanzado por un rayo.

Cuando Wang Jingye, juez presidente del tribunal de Hecheng, en la provincia de Hu’nan, fue a pescar en julio de 2013, se cayó al río y se ahogó. Tenía 48 años. Wang había condenado al menos a 17 practicantes de Falun Gong a causa de su fe. Entre ellos, el señor Pan Jianjun fue condenado a siete años y murió a consecuencia de las torturas.

Desde el inicio de la represión de Falun Gong en julio de 1999, decenas de miles de practicantes han sido perseguidos. Muchos de ellos fueron detenidos, encarcelados y torturados, y sus familias discriminadas y maltratadas.

Un informe del sitio web de Minghui enumera más de 20.000 funcionarios que han sufrido percances tras perseguir a los practicantes. Esperamos sinceramente que más funcionarios piensen en esto detenidamente, para su propio beneficio y el de sus familias.

Fuente: Tierra Pura

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