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«Terrorismo misógino» y «cloaca machista»: El aluvión de repudio que arrolla al mediático diputado Fernando Iglesias en Argentina

Lo apodan «el diputuit» o «diputroll», debido a su febril actividad en Twitter. Es uno de los políticos más mediáticos de Argentina. Su estrategia se basa en insultar, descalificar y agredir a mansalva, principalmente a las mujeres. Los periodistas afines intentan minimizar sus actitudes calificándolo como un dirigente «provocador» y «rebelde» que comete «exabruptos».

Pero, en realidad, Fernando Iglesias es un diputado de 64 años que logró hacerse famoso gracias a su virulenta oposición al peronismo, su verborragia pendenciera y una permanente violencia verbal que ejerce sin límites.

Lo mismo insulta a la expresidenta y actual vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, al presidente Alberto Fernández, a la legisladora Ofelia Fernández y a las periodistas Julia Mengolini, María O’Donnell, Rosario Ayerdi y Romina Manguel, que a personajes de la farándula como la modelo Luciana Salazar y la actriz Andrea Rincón. Llegó a pelearse hasta con el famoso payaso argentino Piñón Fijo.

Esta semana, Iglesias volvió a protagonizar un escándalo de tono sexista que desató el repudio de gran parte del espectro social, menos de Juntos por el Cambio, la alianza fundada por el expresidente Mauricio Macri que lo lleva como candidato a diputado para las próximas elecciones legislativas de noviembre.

El caso inició con la revelación del registro de las personas que el año pasado visitaron la residencia presidencial de Olivos, en medio de la cuarentena estricta ordenada por el Gobierno, y que impidió a millones de argentinos salir de sus casas durante varios meses.

Entre ellas está Sofía Pachi, quien es asesora de la primera dama Fabiola Yáñez, pero como antes trabajó como modelo, el diputado y otros políticos y comunicadores aprovecharon para postear sus fotos en ropa interior y afirmar, sin ninguna prueba, que el presidente había violado la cuarentena para recibir a mujeres con las que mantenía relaciones sexuales.

Misoginia

Más tarde, al confirmarse que la famosa actriz Florencia Peña también había acudido a Olivos durante la cuarentena, Iglesias la mencionó como otra de las supuestas amantes del presidente, junto con la conductora Úrsula Vargues.

El tono y el nivel de las injurias en contra de estas tres mujeres son irreproducibles, pero los ataques se viralizaron en las redes sociales y el diputado reforzó su campaña de difamación al afirmar en un programa de televisión que en la casa presidencial se habían realizado «fiestas sexuales».

Ante la escalada de agresiones, Peña aclaró en su propio programa que se había reunido con el presidente para hablar sobre la crisis que estaban padeciendo los actores y actrices en medio de la pandemia, algo que también hicieron otros personajes del espectáculo como los productores Adrián Suar, Marcelo Tinelli, Carlos Rottemberg y el actor Luis Brandoni, quien además es opositor al actual Gobierno.

«¿Por qué se la agarran conmigo? Si estuvieron tantos hombres importantes pidiendo lo mismo. Tantos productores importantes, tantos hombres importantes», dijo la actriz, al evidenciar una vez más que las críticas suelen centrarse en las mujeres y se enfocan en su sexualidad, algo que no suele ocurrir con los varones.

El escándalo provocó un intenso debate sobre el machismo que persiste en la clase política, como un ejemplo concreto de la cultura patriarcal impuesta a toda la sociedad y que, en Argentina, tiene cada vez menos tolerancia gracias a la fuerza del movimiento feminista.

Sororidad

Las muestras de solidaridad hacia Peña se multiplicaron. Funcionarias, diputadas, periodistas, actrices y líderes sociales repudiaron a Iglesias y al diputado Waldo Wolff, quien se sumó a la difamación de las mujeres que acudieron a Olivos.

«Desde Mujeres Gobernando rechazamos y repudiamos la violencia hacia las mujeres y disidencias«, señaló en su cuenta este colectivo, que aglutina a las funcionarias del Gobierno encabezado por Alberto Fernández  y que suele criticar las actitudes machistas de sus propios compañeros de partido.

«Las expresiones de misoginia y violencia de género vertidas en las redes sociales y medios de comunicación son actitudes que deberían estar desterradas en nuestras instituciones democráticas y no deben ser normalizadas. La sexualización de las mujeres como forma de impugnar sus opiniones no es novedad en nuestro país. Este mecanismo busca excluirnos de la participación pública y negar nuestras voces. Estamos convencidas de que en la construcción democrática no debe haber lugar para la violencia de género», agregó.

La periodista María O’Donnell, quien ya ha sufrido antes los insultos de Iglesias, coincidió con Peña en que «a un tipo jamás le pasaría que, para atacar su credibilidad, alguien sugiera públicamente, y sin ninguna evidencia, que tuvo sexo con alguien del poder. Eso es violencia machista, que algunos promueven y otros dejan pasar al aire».

La diputada Gabriela Cerruti advirtió que, a pesar de que en el Congreso padecen la violencia y la misoginia de Iglesias todos los días, nunca se pudo tomar ninguna medida contra él. Pero este martes ya inició, junto con la diputada Mónica Macha, un «pedido de exclusión», es decir, que aparten a Iglesia de su cargo en la Cámara de Diputados.

«Una vez más Fernando Iglesias es noticia por sus dichos misóginos. No podemos ni debemos normalizarlo. El diputado Iglesias es un representante del pueblo y sus posicionamientos son los de un funcionario público, con la responsabilidad que ello exige», advirtió por su parte la Ministra de Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta.

Defensa

La periodista Nancy Pazos convocó a las mujeres que integran la misma lista que Iglesias a pedirle la renuncia de la candidatura, porque ya no se pueden tolerar este tipo de actitudes que rebajan el debate político.

Sin embargo, la exgobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, quien encabeza la lista, defendió a su compañero de partido.

«Estoy orgullosa de toda la lista que me acompaña, con errores, con aciertos, compartimos los mismos valores«, dijo Vidal al justificar a Iglesias.

«Seguramente lo vamos a hablar porque estamos juntos todos los días… el machismo no es algo que esté en un espacio político o en una persona en particular, está en toda la sociedad. Yo lo viví en carne propia, fuera y dentro de la política», le dijo a la periodista Romina Manguel, otra de las mujeres que ha sido atacada por el diputado.

Un rato antes, frente a la cámara, Manguel le había pedido al diputado que estuviera a la altura de su cargo público y de su candidatura, y que dejara de hacer «este terrorismo misógino barato».

Como la controversia no aminoró, más bien al contrario, Vidal intento deslindarse con un comunicado que emitió este martes y en el que aseguró que no compartía las formas en que Iglesias se refiere a las mujeres.

«Queremos una sociedad que siga avanzando hacia formas más equitativas y, para eso, tenemos que cuidar las expresiones. Creo que es importante que no se corra el foco de la discusión que es el gobierno nacional creyéndose una vez más por sobre la ley y organizando encuentros violando su propio decreto en plena cuarentena», agregó.

Fuente: RT

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