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En el entorno laboral, el síndrome del impostor mina la productividad y el desarrollo profesional. Hasta los líderes más exitosos han experimentado ese temor paralizante, pero encontraron el camino para esquivarlo. ¿Cómo afrontarlo en el día a día?

¿Qué emociones se asocian al éxito? Sería natural pensar que son todas sensaciones positivas, de celebración, entusiasmo y satisfacción; para algunas personas no es así. Para ellos, las victorias están atravesadas por cuestionamientos y temores. De eso va el Síndrome del Impostor. 

En palabras sencillas, quienes padecen dicho trastorno son incapaces de reconocer sus logros y se consideran a sí mismos un fraude -y temen que pronto los demás descubrirán-. Aunque puede afectar cualquier ámbito de la vida de la persona, resulta especialmente problemático en el entorno laboral, puesto que frena su crecimiento profesional. 

Se ha demostrado que estar bajo la influencia de este síndrome tiende a paralizar a los empleados, los cuales temen arriesgarse y asumir nuevos roles en su trabajo, al no considerarse suficientemente buenos ni con las competencias necesarias para el cargo (aunque estén más que capacitados).

En la teoría, el síndrome del impostor se asocia al efecto Dunning-Kruger, que describe la tendencia de individuos con bajo rendimiento a sobreestimar sus capacidades; y en el sentido contrario, durante la aplicación de pruebas para demostrar este efecto, se encontró alteraciones en la percepción de los individuos de alto rendimiento, quienes tendían a subestimar sus capacidades.

A nivel de empresa, se puede presentar en cualquier nivel jerárquico e impedir el correcto desempeño de las funciones propias del colaborador. Por eso, el llamado es a que comprendan sus implicaciones y cómo afrontarlo.

LO QUE DICEN LOS LÍDERES

BCG.

“El vivir constantemente bajo la sombra del impostor puede socavar la autoestima y la confianza, restringiendo la disposición a asumir riesgos y enfrentar nuevos desafíos, lo cual es esencial para el crecimiento profesional”. Juliana Sguerra, Managing Director & Partner de BCG y Office Leader de Colombia

Iridian.

“Reconozco que muchos profesionales de éxito se enfrentan al síndrome del impostor, dudando de sus méritos o temiendo ser desenmascarados. Mi confianza en la habilidad de nuestro equipo y la claridad de nuestra misión han sido clave para disipar esas inseguridades”

Archivo

“Como seres humanos, es común que surjan dudas sobre nuestras capacidades, especialmente al asumir nuevos retos o al alcanzar logros significativos. Sin embargo, he aprendido que estos sentimientos pueden ser efectivamente contrarrestados a través de la preparación continúa, la profundización de conocimientos y el apoyo de un equipo especializado”.María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara Colombo Americana, AmCham Colombia

MUJERES, LAS MÁS AFECTADAS

La firma Michael Page, especializada en recursos humanos, describe en un artículo de qué se trata el síndrome del impostor, pero también plantea que las mujeres son las más propensas a desarrollarlo, debido a que suelen ser más estrictas con los estándares que imponen sobre sus resultados. 

El Informe de la Cumbre de Liderazgo de Mujeres de KPMG, en su edición de 2020, ilustra perfectamente este fenómeno: entre las conclusiones se incluyeron los resultados de una encuesta aplicada a 750 mujeres líderes del listado de empresas Fortune 1000; de este universo, el 75% afirmó haber sufrido el síndrome del impostor en algún momento de su carrera, sin distinción alguna de la industria. 

Un 57%, dice el mismo estudio, experimentaron este trastorno durante una transición laboral a nuevos roles. 

Para Juliana Sguerra, Managing Director & Partner de BCG y Office Leader de Colombia, este fenómeno psicológico afecta desproporcionadamente a las mujeres. “A pesar de sus sobresalientes logros profesionales, muchas se sienten inadecuadas y temen ser descubiertas como un fraude”, asegura. 

La ejecutiva señala que el síndrome del impostor tiene una carga importante de estereotipos de género, de ahí que se identifique frecuentemente en mujeres, y se asocia también con la competencia en el entorno laboral. 

¿QUÉ HACER?

El síndrome del impostor mina la productividad y limita las oportunidades laborales de las personas. De no controlarse, puede transformarse en un temor paralizante, que inhibe el desarrollo personal y profesional. Pero esto a veces ocurre sin ser conscientes de ello; es así que el primer paso es identificarlo, describirlo y entenderlo. Luego empieza la negociación.

En su TED Talk sobre el éxito y el síndrome del impostor, el multimillonario Mike Cannon Brookes, director ejecutivo de Atlassian y #148 en el listado Billionaires 2024 de Forbes, revela las estrategias para contrarrestar el efecto paralizante de este trastorno y convertirlo en un aliado para beneficio propio.

Para Cannon Brookes, estos temores y cuestionamientos de si se cuenta o no con las habilidades para asumir un desafío profesional pueden mitigarse desde el aprendizaje. “Hay que transformarlo en una fuerza para el bien”, dice. A él, lo impulsa a aprender más sobre cada uno de sus proyectos para reforzar su confianza en lo que hace. 

“Establecer un ambiente laboral basado en la confianza mutua y el apoyo, donde se celebren los éxitos y se vean los errores como oportunidades de crecimiento, es igualmente esencial”, sostiene Fernando Caviedes, Director General y Co-Fundador de Iridian.

En el terreno más íntimo, Caviedes recomienda que las personas que están experimentando este trastorno desarrollen una mentalidad orientada a la autoconciencia, que además recuerden que hay otra persona sintiéndose igual que ellos en el mundo, y que pueden apoyarse en sus redes de apoyo para tener una retroalimentación y fortalecer la confianza. 

No menos importante, concuerdan los líderes, es celebrar cada logro, por mínimo que sea; apreciar el esfuerzo que tomó llegar allí, y reconocer las características que fueron determinantes en esa victoria. 

“Al confrontar y disipar estas dudas internas, líderes y emprendedores están en mejor posición para desbloquear su pleno potencial, liderar con más eficacia y nutrir una cultura organizacional enfocada en el éxito y el desarrollo continuo”, apunta Caviedes. 

Por su parte, María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara Colombo Americana, sugiere que no está de más buscar acompañamiento de los expertos, sobre todo cuando parece que ninguna estrategia es efectiva para mantener este síndrome bajo control. “Si el síndrome se convierte en un obstáculo significativo, buscar asesoramiento profesional, como coaching o terapia, para desarrollar estrategias efectivas de manejo emocional y psicológico”.

Lacouture coincide con Caviedes en que influye cómo se percibe la persona a sí misma y a sus habilidades. “Para lograr grandes resultados lo más importante es creerse el cuento”, sentencia.

A las mujeres, en particular, Sguerra de BCG, las invita a escudriñar en el origen de estos pensamientos negativos y descubrir qué les funciona para gestionarlos (hacer un inventario de sus logros, recorrer los pasos de sus trayectoria profesional, compartir sus inquietudes con mentores o personas cercanas, etc.). 

“Superar este síndrome es fundamental para el avance de las mujeres en sus carreras”, concluye. 

Fuente Forbes


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